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Diego María de Gardoqui, Esplendor y Penumbra

Autor:
Alfonso Carlos Saiz Valdivieso
Precio:
15,00 €
Nª de páginas:
169
Encuadernación:
Azal leuna
Editorial:
Muelle de Uribitarte Editores
Idioma:
Español
Temática:
Bilbaínos Recuperados

Sinopsis:

La Fundación Bilbao 700-III Millenium Fundazioa y MUELLE DE URIBITARTE EDITORES vuelven a unirse para recuperar la lectura y el conocimiento de uno de los bilbainos más importantes del siglo XVIII, el empresario y diplomático Diego María de Gardoqui, primer embajador español ante los Estados Unidos de América.

Nacido el 12 de noviembre de 1735 en la casa familiar ubicada en el solar donde actualmente se encuentra el Grupo Escolar Múgica (calle Ribera, esquina con Santa María), Gardoqui se inscribe, por nacimiento y primeras actividades, en el bullicioso ambienten mercantil del Consulado de Bilbao, institución de la que llegó a ser Prior.

Con 14 años, fue enviado a estudiar a Londres, de donde volvió con un perfecto dominio del inglés, circunstancia que, una vez instalado en la corte de Carlos III, determinó su participación, primero como traductor y luego como representante directo del rey, en las reuniones secretas de apoyo a los independentistas norteamericanos, durante la guerra que enfrentó a estos con Gran Bretaña, su antigua metrópoli.

Inmediatamente, la amplia red comercial de la familia Gardoqui Arriquíbar se puso discretamente al servicio de la causa norteamericana en nombre del rey Carlos III y, tras la firma del Tratado de París que supuso el reconocimiento definitivo de la independencia americana, Gardoqui se convirtió en el primer embajador español ante los Estados Unidos de América.

Según algunos historiadores, el bilbaino ocupó un lugar de honor durante la jura del cargo de George Washington, el primer presidente de los Estados Unidos y, desde 2008 cuenta con una estatua conmemorativa en Filadelfia, muy cerca de donde se promulgó la Declaración de Independencia de los Estados Unidos.

Gracias a Gardoqui, Bilbao recibió en enero de 1780 la visita de John Adams, quien años más tarde se convertiría en el segundo presidente de los Estados Unidos. A partir de 1790, Diego María de Gardoqui ostentó la Secretaría de Hacienda, donde fue víctima de las maniobras políticas de Manuel Godoy, primer ministro del nuevo rey Carlos IV.

Su último destino diplomático fue Turín, donde comprobó el estado de fragmentación de la península italiana y fue testigode los primeros movimientos para su ocupación por parte de Napoleón, a quien tuvo ocasión de conocer personalmente.

Gardoqui representa como pocos el espíritu emprendedor de aquel Bilbao naviero y comercial del siglo XVIII, de poco más de 7.000 habitantes, que había roto el cerco de la antigua muralla medieval para extenderse por Atxuri hasta el Paseo de los Caños, y por Bidebarrieta y la calle Correo hasta el arrabal de San Nicolás.

A pesar de su azarosa vida política, que le llevó a ostentar las más altas dignidades por todo el mundo, Diego María de Gardoqui nunca se olvidó de sus orígenes bilbainos, como le demuestra la carta enviada a su hermano José Joaquín desde Turín, tras recibir las credenciales de embajador, encomendándole un novenario de misas en la basílica de Begoña.

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